Sep19

Autopista del Sol, mal servicio y hoyo financiero

Noé Cruz // El Universal

Los recientes fenómenos meteorológicos Ingrid y Manuel volvieron a desnudar el mal diseño de una de las carreteras más transitadas del país: la Autopista del Sol.

 

En los últimos días, los constantes derrumbes por la intensidad de las lluvias validaron lo que los expertos del Instituto Mexicano del Transporte (IMT), organismo dependiente de la SCT, advirtieron apenas hace unos meses.

 

En su estudio Siniestralidad Vial de Carreteras en Áreas Urbanas, Caso: Autopista Cuernavaca-Acapulco Km 98-99, publicado a principio de 2013, Alberto Díaz Mendoza, José Luis Gutiérrez y María Cadengo, señalaron que por “la orografía de la zona que atraviesa la Autopista del Sol y por deficiencias en el diseño de los taludes, la carretera presenta derrumbes frecuentemente, especialmente en periodos de lluvias”.

 

En el documento, los expertos aseguran que “el terreno donde se construyó es muy complicado... y las deficiencias en el diseño de los taludes y de sus estabilidades, la autopista presenta numerosos problemas en zonas de cortes y terraplenes, presentándose derrumbes a lo largo de la carretera, especialmente en los periodos de lluvias”.

 

El martes, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza, reconoció que debido a los meteoros que azotaron las costas de Guerrero, la Autopista del Sol presenta 20 derrumbes y deslaves delicados, “quizá el más grave de ellos, el del túnel conocido como Agua de Obispo, que está en el kilómetro 300 de la México-Acapulco, que prácticamente destruyó los dos pasos por los que cruza la autopista”.

 

Caminos y Puentes Federales (Capufe) indicó que diariamente se realizan recorridos por esta autopista, “pero lo que pasó fue una lluvia extraordinaria, imposible de controlar”.

 

Sin embargo, esta autopista acarrea una serie de irregularidades como los cuantiosos recursos que se le han invertido en su ampliación, modernización, rehabilitación y reconstrucción.

 

Sólo entre 2009 y lo que va de este año, el gobierno federal ha invertido más de 5 mil 300 millones de pesos para estos conceptos, según información de la Dirección General de Conservación de Carreteras.

 

Sin embargo, la autopista, cuya longitud es de 262 kilómetros, no ha funcionado del todo bien. Los problemas de ésta se remontan a 2007, cuando el gobierno federal se vio obligado a realizar un “rescate financiero y físico del proyecto”.

 

Tras cuatro años de estar operando, la empresa constructora Gutsa, dirigida por Juan Diego Gutiérrez Cortina, incumplió dos contratos de obra para rehabilitar y renivelar cerca de 60 kilómetros de esta vía de comunicación durante el periodo en el que el ex secretario de la SCT, Pedro Cerisola, estaba al mando.

 

El monto original de los contratos representaba un desembolso de 335 millones de pesos y el compromiso de ejecución de obra se fijó en 270 días, lo que al final no se cumplió.

 

El consorcio de Gutiérrez Cortina consumió 5.4 veces más tiempo del comprometido y aún así la obra sólo reporto un avance de 30%.

 

Otros implicados en el rescate carretero, que supuso una inyección de recursos públicos por mil 200 millones de pesos, fueron Ingenieros Civiles Asociados (ICA), Grupo Mexicano de Desarrollo (GMD) y Tribasa.

 

En el balance sectorial de la SCT, Cerisola concluyó que la autopista “es una carretera que estuvo mal construida”.

 

Para 2008 y luego de la “cirugía mayor” a la que fue sometida, se le destinaron más recursos, 847 millones de pesos equivalentes en ese momento a 9% del presupuesto anual para conservación de carreteras.

 

No obstante, quedaron pendientes los kilómetros correspondientes a los contratos que tenía Gutsa, que son 60 y otro tramo entre Tierra Colorada y Acapulco de unos 30 kilómetros.

 

Actualmente, la autopista es administra directamente mediante un convenio de operación de 20 años, hasta que sea entregada al gobierno federal (2018), en un esquema de prestación de servicios con Banobras y Caminos y Puentes Federales (Capufe).

 

Por su mal diseño, esta autopista se ha visto involucrada en serios accidentes carreteros, dos de los más serios ocurrieron el 27 de noviembre de 2009, cuando un vehículo de transporte de pasajeros se impactó con un camión marca Toyota, o que dejo un saldo de 11 personas muertas y 20 heridos.

 

El más reciente se presentó apenas el 14 de septiembre, cuando en un choque perdieron la vida seis personas que se trasladaban al Distrito Federal.

 

La autopista fue inaugurada en 1993 por el presidente Carlos Salinas de Gortari y el entonces gobernador del Guerrero, José Francisco Ruiz Massieu. Año en que Emilio Gamboa Patrón era secretario de Comunicaciones y Transportes.